Sus pies nunca tocaban el suelo. Aquello era lo mejor de ella para mí, la forma en que flotaba. Pero por supuesto yo era muy joven. Nunca antes había visto un espectro. No comprendía nada de sus principios. Toda la magia se explica por sí misma con sólo que vivas lo suficiente como para permitir que las respuestas lleguen a ti, y más tarde lo comprendí todo. Más tarde supe que en realidad ella no me estaba profetizando nada, sino diciéndome tan sólo las cosas que ella ya había visto pasar. Eso es lo que significa tener el poder de un espectro: arrastrar el futuro, el absolutamente delimitado y completamente inalterable futuro, al pasado. Volvería a encontrarme de nuevo con la vieja, mucho más tarde. Cuando fui nombrado rey, ella se convirtió en mi consejera, mi phuri dai por derecho propio. Pero por aquel entonces yo sólo era un niño forcejeando con las perplejidades de mis cuchillos y tenedores, y ella era la mágica mujer flotante que venía a mí de día o de noche en medio de una resplandeciente aura de brillante luz y tocaba mi mano con la suya y me susurraba:

—Serás el que nos llevará de vuelta a casa.

3

Cuando me retiré a Mulano no estaba intentando escapar a mi destino, aunque a ustedes quizá les dé esta impresión. Creerlo o no es su elección. Yo sabía lo que estaba haciendo. ¿Cómo puedes escapar a tu destino? Es como decir que estaba intentando escapar de mi piel, que estaba intentando escapar de mi aliento, que estaba intentando escapar de mis pensamientos. En Mulano no estaba intentando escapar de nada: estaba intentando simplemente llenar ese gran esquema del destino que durante toda mi vida había sabido que debía llenar. A veces es necesario huir muy aprisa en lo que parece la dirección equivocada si esperas llegar alguna vez al lugar donde quieres ir.

Por supuesto, todo el universo envió emisarios a importunarme cuando llegué a Mulano. Nadie puede permanecer oculto mucho tiempo en una galaxia tan pequeña como ésta.



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